jueves, 16 de mayo de 2019

El propósito eterno y los hijos de Dios Día 5

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La revelación de Cristo


3. Portar la gloria eterna.

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Cada vez que los hombres o pueblo de Dios en el antiguo pacto, en las sombras, pasaban por una crisis, Dios respondía con una revelación de Cristo. No había agua en el desierto y se iban a morir de sed, Dios respondió con una revelación de Cristo, una roca. Nos vamos a morir de hambre, Dios respondió a la crisis con una revelación de Cristo, el maná. Llegaron a Mara, el agua era mala no se podía tomar, estaba amarga, Dios respondió con una revelación de Cristo, un árbol. En el desierto hacía calor en el día y frio en la noche, Dios responde con una revelación de Cristo, columna de nube y de fuego. Moisés trató con un Faraón necio que no los dejaba ir, Dios mostró su poder varias veces y el Faraón no desistía, había crisis en el pueblo porque creían que nunca serían libres, pero el Señor respondió a esa situación con una revelación de Cristo, un cordero. Cada vez que el pueblo de Dios estaba en una crisis, Él respondió con una revelación de Cristo. Abram estaba cansado de pelear, venía de enfrentarse con los reyes que habían despojado a su sobrino, cuando llegaba cansado Dios respondió con una revelación de Cristo, Melquisedec. Por ser el pueblo de Dios incrédulo, Él envía serpientes para que los muerda en el desierto, causa muerte en muchos y pidieron ayuda, el Señor responde a esa crisis con una revelación de Cristo, una serpiente de bronce levantada en el desierto.

Hoy no es diferente, porque cuando pasas por cualquier crisis el remedio de Dios sigue siendo el mismo, lo que necesitas es una revelación más grande de Cristo, porque te hará ver la situación como nada. En medio de la crisis solo se necesita la revelación de Cristo. 

Ese es el sacerdocio según el orden de Melquisedec. No es el orden de la denominación que te dio un diploma o una credencial, sino el de Melquisedec el cual es el único eterno, los demás son temporales. Abram acababa de pelear con los reyes que habían despojado a su sobrino, los derrotó y recuperó todo. Se revela Melquisedec, rey sacerdote de Salem y bendijo a Abram, declarando la Palabra y recordándole la promesa de Dios en su vida, esa es la más grande bendición.

Cuando estamos ministrando, las personas deben salir conscientes que son bendecidos, deben recibir la Palabra, eso es bendición. Bendecir es darles la Palabra.

2 Corintios 4:17
17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;

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