martes, 14 de mayo de 2019

El propósito eterno y los hijos de Dios Día 3

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La predestinación no es una doctrina 


Todos los hombres fueron predestinados para ser hijos de Dios, el problema es que aquel que no lo ve así, no va a funcionar así. Fuimos predestinados para ser adoptados como sus hijos, por medio del puro afecto de su voluntad. 

No estamos visitando la gracia, es parte de nosotros. ¿Tienes miedo de perder los intestinos? ¿Tienes miedo de perder la cabeza? Nadie piensa en eso, ¿por qué? Porque de ese modo nos concebimos, es parte de nosotros, no pensamos en perder uno de los miembros. La salvación, la vida, lo que Dios nos da no se puede perder, es parte de nosotros, fuimos diseñados de ese modo. No podemos seguir pensando que la salvación es algo que se pone y quita, como si fuera una prenda de vestir, hay cosas que se cambian, pero esto no. 

No te vestiste con la naturaleza divina, fue Dios quien te vistió con ella. El mayor obstáculo para la realización de la obra de Dios somos nosotros. Los enemigos de Dios, a diferencia de lo que muchos piensan, no son entes de los aires, sino pensamientos, preceptos, culturas, conceptos, ideas y sistemas de vida que están en la mente. Estábamos enemistados con Dios, aunque Cristo ya había muerto, nos concebíamos como enemigos de Él, por lo tanto debemos prestarnos para la renovación del entendimiento. 

Es incorrecto cuando pienso que «me acerqué a Dios», no lo busqué; si mi relación con Dios es de ese modo, voy a tratar siempre de agradarlo, porque es mi esfuerzo, pero eso es religión. Hemos entendido que caminar dentro del propósito eterno no es para tener contento a Dios, sino para descansar en su obra perfecta en nosotros. Ahora fluimos y caminamos por Él, estamos en el reposo continuo, aunque hago su obra estoy sentado con Cristo en lugares celestiales. No fui salvo por obras, pero si lo fui para las obras; pero no son el resultado de mi esfuerzo, sino son el fruto de Dios en mi vida.

Esteban, mientras estaba en una gran crisis pues iba a morir, vio los cielos abiertos y donde el Señor se encontraba sentado en el trono, los demás no lo veían. Todos estaban geográficamente en el mismo sitio, pero tan sólo uno de ellos, Esteban, operaba con cielos abiertos. La realidad en el espíritu de Esteban era que operaba en algo que los demás no veían, estaba a punto de ser apedreado, pero él veía los cielos abiertos. Esto no tiene que ver solo con el tiempo, sino también con la condición del espíritu. Muchos esperan morir para ver el cielo, pero para operar correctamente en la realización del propósito eterno de Dios, debemos entender que ya estamos en el cielo, operamos en esa realidad. 

S.Juan 1:13
13los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Efesios 2:8-10
8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe. 10Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.
Reina-Valera 1960® es una marca registrada de American Bible Society, y se puede usar solamente bajo licencia.

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