lunes, 1 de abril de 2019

¿Para qué estoy aquí en la tierra? Día 5

DESARROLLA TU AMISTAD CON DIOS

Dios dejó sus instrucciones con respecto a la sinceridad sin tapujos en el libro de los Salmos: un manual de adoración lleno de protestas y desvaríos, dudas, temores, resentimientos y sentidas pasiones, combinadas con gratitud, alabanza y afirmaciones de fe. En ese libro se han catalogado todas las emociones. Cuando leas las emotivas confesiones de David y de otros, entenderás que así es como Dios quiere que lo adores: sin ocultarle ningún sentimiento.

Para cultivar una amistad con Dios debes valorar lo que Dios valora. Esto es lo que hacen los amigos: se interesan en lo que la otra persona considera importante. Mientras más amigos seamos de Dios, más nos importará lo que a él le importa, más nos afligirá lo que a él le aflige, y más nos alegraremos con lo que a él le agrada. ¿Qué es lo que más le importa a Dios? La redención de su pueblo. ¡Quiere hallar a todos sus hijos que se han perdido!

Jesús vino al mundo por ese motivo principal. El hecho más preciado para Dios es la muerte de su Hijo. Lo segundo más valioso es cuando sus hijos comparten esa noticia con otros.

Para desarrollar la amistad con Dios debemos desearla más que ninguna otra cosa. La amistad íntima con Dios es una opción, no es una casualidad.

Debes tener la intención de buscarla. ¿Realmente la quieres? ¿Más que a cualquier otra cosa? Quizás en el pasado Dios te haya apasionado pero has perdido ese fervor. Para reavivar tu entusiasmo por Dios, comienza pidiéndole a él esta pasión, y pídela hasta conseguirla.

Jesús, quiero tener una relación más estrecha contigo. Ayúdame a ser completamente sincero con respecto a mis sentimientos y mis defectos. Nada hay más importante que mi relación contigo.
Santiago 4:8
8Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

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