viernes, 15 de marzo de 2019

El Corazón De Un Guerrero Día 7

plan-image

Terapia Intensiva 

Debido a que hubieron batallas en nuestra vida que no supimos luchar y que nadie lucho por nosotros, las pérdidas grandes y pequeñas se han acumulado. Sin embargo, no volvemos al pasado para quedarnos atascados, lamentándonos por un momento de nuestra historia. Volvemos para verlo, entenderlo, e intercambiar nuestra debilidad por tu integridad para luego avanzar. 

Es de suma importancia encontrar lo que impide que un hombre reciba y ofrezca amor, porque, en su mayoría, los hombres están estancados. Mezclan el pasado con el presente aportando pedazos de un corazón herido y no afirmado. En el libro La cabaña, Paul Young escribe lo siguiente: 

“El dolor tiene poder para cortarnos las alas e impedirnos ser capaces de volar. Y si eso queda sin resolverse mucho tiempo, tú podrías olvidar que fuiste creado para volar”. 

¿Qué busca un hombre para salir adelante y encontrar consuelo? Quizás es mejor preguntar ¿qué busca a un hombre cuando está herido, enojado o sobrecargado? Para que un hombre sea libre, debe armar un inventario de todos los “paquetes” que se han acumulado en lo secreto de su corazón. ¿Cuáles son esos “paquetes”? ¿Cómo es que las mentiras que contienen influyen tanto en la forma de pensar y de actuar de un hombre? 

La pregunta no es si existen tales paquetes, sino cuántos son y cuál es la consecuencia de que estén allí. Estas heridas garantizan que tener un corazón quebrantado sea una experiencia universal en todas nuestras historias. Cada momento doloroso agobia al niño mientras hace su mejor esfuerzo por convertirse en un hombre. No funciona. 

Tómate tu tiempo. Toma un cuaderno y transpórtate a tu pasado doloroso codo a codo con Jesús. Toma la mano de Jesús mientras buscan esos paquetes dolorosos. 

En tu tiempo a solas con Dios, pregúntale lo siguiente: 

Padre, ¿cuándo recibí las heridas más profundas de mi corazón? Espíritu Santo, ¿qué mensajes contienen (sean verdaderos o falsos)? 

Jesús, sé que aquí y ahora puedo intercambiarlas por curación a través de Ti. Muéstrame cómo.
Salmos 139:23-24
23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
24Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.
 
 


Reacciones:

0 comentarios :

Publicar un comentario

Páginas vistas en total