jueves, 14 de marzo de 2019

El Corazón De Un Guerrero Día 6

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¿Él es bueno? 

Todos los hombres han tenido figuras de autoridad en su vida y mucho de lo que perciben acerca de Dios y de lo que proyectan en Dios ha sido influenciado por tales figuras de autoridad. Esta “lista de autoridades” está encabezada por su padre terrenal. 

La forma en la que tu padre trató tu corazón te ha formado y aporta mucho a la manera en la que percibes a Dios. 

Partiendo de los distintos matices de equivocaciones, los hombres deben transitar el camino con Dios para descubrir quiénes son y no son. Igual de importante es descubrir quién es y no es Dios . 

Por empezar, Dios no es nuestro padre terrenal. Al igual que nosotros, nuestros padres fueron hombres heridos con corazones heridos. Ellos vivieron la misma historia que nosotros estamos viviendo (la narrativa épica de amor en medio de una guerra feroz). Suelo escuchar los hombres decir: “Mi papá hizo lo mejor que pudo”. Eso se puede interpretar como una excusa o como compasión. Todo depende de cuánto conoce el hijo de la historia de su padre. La mayoría de los hombres entre 30 y 50 años no conoce la historia de su padre. No tienen el derecho de decir que su papá hizo lo mejor que pudo. Lo que un hombre descubre al conocer la historia de su padre suele cambiar su opinión de él. Puede reemplazar las malas interpretaciones y excusas por empatía y compasión. 

Además de nuestros padres, otras figuras de autoridad han accedido a nuestro corazón a lo largo del camino de la masculinidad. Algunos tuvieron un impacto positivo, pero otros, debieron proveer y cuidarnos y no lo hicieron. Están los entrenadores estrictos que nos castigaban con ejercicios extra, maestros exigentes que disfrutaban señalarnos cuando respondíamos incorrectamente, pastores gritándonos, hermanos mayores que nos avergonzaban, madres que nos “sobrevivieron”, supuestos amigos perdidos en sus propias historias pequeñas que nos traicionaron. Todos estos reflejan una realidad que reafirma con una máxima que espero que memorices: los corazones heridos hieren otros corazones

Si un hombre vive con una sensación de desconfianza en el Padre en lo profundo de su corazón masculino, entonces convertirse en el hijo amado será algo inalcanzable, caminar con el Padre será imposible, y pelear por el reino no irá bien. 

En este punto es donde la mayoría de los ministerios de hombres caen lamentablemente corto de su estándar. Su tendencia está en comenzar a entrenar a los hombres en qué hacer (o qué no hacer) y en cómo vivir. En otras palabras, se enfocan en la conducta de los hombres en lugar de ocuparse de redimir y trabajar en el fundamento de su identidad masculina y en la identidad de Dios. Cuando tratan el tema de la identidad, suelen hacerlo con una lista de verdades bíblicas para memorizar o párrafos con características a las que deberíamos aspirar. 

No está mal eso, pero es una lista sin fin y no nos ayuda. Hay un momento apropiado para esa educación. Pero aprender acerca del espacio no nos hace astronautas, leer acerca del océano no nos hace marineros y memorizar consejos y técnicas de comportamiento no nos hace santos. Como dice el dicho “ponen la carreta delante de los bueyes”. 

Para poner las cosas en orden, debemos comenzar con las características verdaderas del corazón de Dios. Los obstáculos más grandes que nos impiden ser hijos amados son las mentiras que hemos creído acerca de nuestro Padre celestial y haber creído que Dios no es absolutamente bueno. 

En tu tiempo a solas con Dios, pregúntale lo siguiente: 

Jesús, ¿quién me ha pasado información acerca de mi Padre celestial? Espíritu Santo, ¿qué he creído acerca de Dios que está ligado a mi relación con mi padre terrenal? 

Dios Padre, ¿qué pasa si esa información es errónea? ¿Qué pasa si en realidad esas son mentiras maquinadas para mantenerme alejado de la Persona que más me ama?
Proverbios 22:6
6Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
 

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