martes, 12 de marzo de 2019

El Corazón De Un Guerrero Día 4

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¿Servimos por obligación o por LIBERTAD? 
Los hombres están cansados de que se les diga:  
“Si solo te dedicarías al esfuerzo, mejorarías. Pero no vas a mejorar de verdad porque eres lo que eres: un pecador”. 
Esta contradicción , muy común en la iglesia, les comunica a los hombres que no son confiables y que necesitan esforzarse más. Hay líderes religiosos que les dicen a los nuevos en Cristo que solo son “pecadores y un desastre” y luego se enojan cuando tales hombres pecan y hacen desastres… ¿Cómo les ayuda eso? 
Hasta que la curación y el entrenamiento de hombres sea la misión principal de la iglesia y no solo uno de los tantos ministerios que se ofrecen, los hombres no van a encontrar lo que necesitan entre sus bordes . 
Los hombres reciben los programas de la iglesia y el servir a otros como quehaceres cotidianos. Están felices de hacerlos (y necesitan hacerlos), pero no les da vida. Cuando el pecado se aprovecha del corazón de un hombre con culpa y vergüenza, él servirá en la iglesia por obligación y no por libertad. El evangelio es mucho más que el mero perdón de los pecados. Suena maravilloso, pero si nos limitamos a eso, se nos escapará la inmensidad y la gloria inconmensurable de lo que Dios ha logrado a través de Cristo… 
El evangelio se trata de restauración, de un futuro y de una esperanza. 
Mucho de la identidad de un hombre y aquello con lo que se conforma se ha “aprendido”. Lo ha aprendido con el tiempo y a través de experiencias que lo han formado y de conclusiones a las que ha llegado. ¿Te supones que la totalidad de las conclusiones y las creencias que albergamos en nuestro corazón son ciertas? Algunas sí lo son … ¿Pero todas? De ninguna manera. Todos albergamos equivocaciones y mentiras acerca de nosotros mismos, de otras personas y de Dios. Hemos aprendido a aferrarnos a estas creencias y, por lo general, nos tienen bajo su control. Estas mentiras surgen de momentos dolorosos y se transforman en un estilo de vida que nos infecta y acaba afectándolos a otros. 
Por lo tanto, es de importancia vital que atravesamos por nuestra curación y tratamiento para que lo glorioso y bueno reemplace al dolor, la culpa y la vergüenza. De la misma manera en la que un corazón herido daña otros corazones, un corazón completo puede ayudar a completar otros corazones. Se revierte el daño y se redime la herida. Lo que se planeó para mal, Dios lo transforma para bien. Lo que legamos a las nuevas generaciones surge del tesoro bueno sacado del corazón bueno y noble de un hombre. Esa es la INDENTIDAD VERDADERA de hombre en Cristo.
Necesitamos recibir de Dios lo bueno que no hemos recibido y entregarle a Él lo malo que sí hemos recibido. 
Necesitamos apreciar la realidad de ser hijos amados para que podamos tomar nuestro lugar legítimo en la historia que Dios está contando y para que ocupemos el rol para el que Dios nos creó a cada uno. Portamos la imagen del hijo amado y, a la vez, somos y estamos transformándonos en hijos amados. Dios quiere que regresen los portadores de Su imagen para sanarlos, entrenarlos, equiparlos y luego enviarlos a la batalla. Muchos están esperando que los hijos de Dios luchen por la libertad. 
En tu tiempo a solas con Dios, pregúntale lo siguiente: 
Dios padre, ¿qué me impide vivir la realidad de ser un hijo amado? 
Jesús, ¿qué heridas todavía están sin resolver?, esos momentos dolorosos en los que la culpa, la vergüenza y el temor quedaron clavados en mi corazón.
S. Lucas 6:45
45El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. 


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