viernes, 22 de marzo de 2019

El Corazón De Un Guerrero Día 13

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Amar a una mujer 
Si es verdad que el corazón masculino tiene oposición, el ataque del corazón femenino es una embestida furiosa. Satanás asalta la gloria de una mujer con odio celoso y vengativo. Y eso tiene sentido. El arcángel, Lucifer, era el más fuerte y el más hermoso de todos los seres creados. Él era el general que gobernaba los ejércitos celestiales … hasta que se desvió. ¿Por qué se desvió? Celos. 
Eva era la corona de la creación, hermosa y fuerte. Lucifer no quería compartir la gloria de Dios con sus nuevas criaturas: el hombre y la mujer. Lucifer no quería entregarle su corona a Eva, la hermosa portadora de la imagen de Dios. El motín fue idea de Lucifer. El libro de Apocalipsis (12:7) nos relata que ahora Satanás, el dragón antiguo en un rol nuevo y en una parte nueva de la historia, ha sido lanzado a la tierra y continua su campaña de odio, declarándole la guerra a los hijos de Dios. Al príncipe de este mundo oscuro se juzga como mentiroso, un villano que quiere robar la corona de vuelta, asesinar a los portadores de la imagen de Dios y destruir el amor. 
Con respecto al corazón femenino, alcanzar el estándar del mundo de feminidad es extremadamente agotador. Siempre se lo proponen y nunca lo logran. 
Si sabes cuál es la gloria del corazón de tu esposa o la de tu hija (lo que les encanta hacer, lo que las apasiona, lo que las hace sentir vivas, lo que aportan al reino de forma única) entonces sabes cuál es el objetivo del enemigo en sus vidas. 
La pregunta es la siguiente: ¿Lo sabes, lo ves? ¿Invitarás y validarás esas cosas en su corazón? Debes conocerla… Cada historia, el trayecto de su corazón. Sin embargo, la mayoría de los hombres no las conocen. ¿Qué le sucedió a ella? Las heridas de los hombres y las de nuestras esposas se entremezclan y crean un huracán. Las mujeres no nos pueden acudir para curarse; ni podemos acudirles a ellas para curarnos a nosotros mismos. No podemos sanarnos el uno al otro. Sí podemos amarnos en uno al otro, pero no podemos sanarnos. Eso es asunto de Dios. 
A veces Dios se asocia con un hombre al darle una verdad revelada para entregar a un corazón femenino que está herido. El hombre nunca la cura, ni ella puede ser su fuente de curación. Debido a que ninguno de los portadores de la imagen de Dios puede ser la fuente de vida para otro, debe haber alguien más a quien recurran por su vida. 
Hay demasiada necesidad en nuestros corazones como para ponerle tanta presión y demanda sobre la otra persona. 
Debes saberlo, las hijas de Eva tienen un lugar especial en la Narrativa Épica. Ellas están en nuestra historia y en nuestras vidas por una razón muy importante… Dios las puso allí para enseñarnos como amar. Como hombres, podemos ser una parte importante en su proceso de curación, o podemos ayudar al enemigo a herirlas. Cuando Dios en su amor nos permite ver las heridas de una mujer (las mentiras, los quebrantos y el ser impostor que llevan en su interior), ¿entonces qué? ¿Cómo las ayudaremos a liberar su corazón? 
El corazón femenino, lo más profundo y verdadero acerca de una mujer, fue diseñado para ser amado, perseguido, regocijado, protegido, defendido y disfrutado. Al igual que nosotros, las mujeres desean ser amadas (ser hijas amadas) y conocer que Dios las ve y está encantado por lo que ve. Todos los corazones femeninos sobre la faz de la tierra necesitan conocer desesperadamente el amor de Dios y apropiarse de él. Si lo logran, cambiará todo. 
En tu tiempo a solas con Dios, pregúntale lo siguiente: 
Dios Padre, ¿en qué momento he recurrido a las mujeres en mi vida para buscar la curación que solo Tú me puedes dar? 
Jesús, ¿qué heridas o momentos dolorosos están afectando la capacidad de mi esposa (o mi hija o madre) de conocerte y de saber que ella es amada? 
Espíritu Santo, enséñame las cosas por las que debo pedir disculpas, por las que necesito tomar responsabilidad y pedir perdón a las mujeres de mi vida (sea que estén vivas o muertas)
Apocalipsis 12:7
7Después hubo una gran batalla en el cielo: MiguelDn. 10.13,21; 12.1; Jud. 9. y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;
Apocalipsis 12:17
17Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

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