lunes, 25 de febrero de 2019

Habitar al abrigo del Altísimo

*El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Salmos 91:1 RVR1960*

Dios nos brinda un lugar secreto en el cual encontramos la paz y la seguridad que solo Él puede otorgarnos. Pero no representa este lugar un espacio físico sino más bien uno espiritual donde Su presencia nos brinda la fortaleza para sobreponernos a las preocupaciones y cargas. Cuando oramos y nos mantenemos firmes en la búsqueda de los caminos del Señor estamos habitando “al abrigo del altísimo”, es decir haciendo de nuestro hogar su lugar secreto.
La etimología de la palabra habitar hace referencia a morar, vivir, convertir o volver un espacio, nuestra morada. Para que ese lugar secreto pueda convertirse en nuestra morada, debe haber un sentido de permanencia en el tiempo. Si sólo acudimos al lugar secreto cuando nos atrapa una circunstancia apremiante, no podríamos afirmar que moramos en él. Sin embargo si tomamos residencia permanente con nuestra oración constante, seremos dignos de acceder a ese lugar secreto de seguridad y paz.
Y cuál es el resultado final de entrar en el lugar secreto: poder gozar del privilegio de vivir bajo la sombra del omnipotente. Todo ello como una hermosa metáfora utilizada por el salmista para resaltar una modalidad de vida de la época en la que el sol atrapante de las zonas desérticas era considerado como altamente perjudicial, así encontrar una sombra era encontrar un alivio a ese calor abrasante. De esa misma manera el salmista denota que Dios, al entrar en el lugar secreto, nos cobijaría son su sobra, ahora del calor abrasante de las preocupaciones, dudas y cargas que socavan nuestro corazón y nos hacen caer. La maravillosa sombra del Señor nos protegería de tal circunstancia.

Texto extraído de la web : caminandocondios. net

Buenos días...

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