viernes, 11 de enero de 2019

Orar es pasar tiempo con Jesús Día 3

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Tiempo con Jesús


¿Qué hacían Pedro y Juan?: repetir lo que vieron hacer a Cristo, ¡eso es orar!: al imitarlo y hablar con Él, viene la valentía, el poder y la autoridad. Los discípulos lo vieron caminar sobre el mar, por eso reconocieron que realmente era el Mesías. Lo observaron comer con pecadores y miraron qué hacía. Lo vieron en la cruz y resucitar, por eso supieron que no hay salvación sino en su nombre. Lo reconocieron como hombre, es decir, observaron su humanidad: riendo, llorando, dormido y enojado, pero también vieron su divinidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre

Los doce aprendieron a tener misericordia cuando lo observaron amar y perdonar a la prostituta que le lavó los pies. También vieron cuando los fariseos echaron otra a sus pies, y miraron cómo Jesús tomó su lado. ¿Por qué lo menciono?: orar es ver con nuestros ojos lo que ellos miraron. Leer los evangelios y pedirle al Espíritu Santo que nos revele qué pasó, para practicarlo. Entonces, orar es pasar tiempo con Cristo y, como resultado, ¡mudamos a su semejanza!, como dice la Biblia.

Muchos hacen cosas diferentes a lo que Jesús hacía al estar con pecadores. La segunda carta a los Corintios dice: Todos nosotros podemos ver y reflejar la gloria del Señor, ¡orar es ver a Jesús, para salir y reflejar su gloria! Dios, que es Espíritu, nos hace parecidos a Él a medida que somos transformados a su imagen. En nuestro tiempo a solas con el Padre, ¿qué vemos?: algunos no reflejan la gloria de su Hijo.

En el Evangelio de Lucas, encontramos el relato de dos discípulos, que sin darse cuenta, caminaron con Jesús a Emaús. Cuando finalmente reconocieron que el que caminaba con ellos era Jesús, dijeron: ¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?
S.Juan 1:14
14Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
2 Corintios 3:18
18Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
S. Lucas 24:32
32Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

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