domingo, 6 de enero de 2019

Listos para la batalla Día 4

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La guerra espiritual de la que muchos hablan no es una fórmula o una receta que se pueda enseñar fríamente. No es una sucesión de pasos que tengamos que aprender. Muchos podrán utilizar métodos y estrategias para realizar una batalla espiritual. Pero lo cierto es que la guerra espiritual comienza en la intercesión. Es algo que debe nacer en lo más profundo del corazón luego de ver el dolor de la gente, y así poder establecer una pelea no contra los hombres, sino contra Satanás y su ejército.

La batalla comienza en la oración, en la intercesión profunda.

Sabemos muy bien que no tenemos lucha contra los hombres ni contra las instituciones. Muchas veces los cristianos nos confundimos y entramos en debates. Pero ¿quién es en realidad el que pone palos en las ruedas para que la Iglesia se detenga? Satanás. Detrás de hombres, legislaciones o de un gobierno que quiere frenar el Evangelio está Satanás, el diablo.

En cada ciudad hay un principado, potestades que se oponen al accionar de Dios sobre sus hijos.

Si quieres realmente una victoria en tu vida tienes que luchar contra esos espíritus de incredulidad, contra esos demonios que tratan de frenar la bendición de Dios. Cuando comprendemos en carne propia del dolor, la necesidad de aquel por el cual clamamos, y derramamos el alma en pedazos delante del Señor, lloramos viendo a los drogadictos siendo despedazados por el diablo, a los matrimonios, destruidos, o a los niños, abandonados, Dios mueve todo su ejército y comienzan a derrumbarse las cadenas y las barreras del diablo. Tenemos autoridad para hacerlo, podemos vencer y reconquistar lo que Satanás nos arrebató.

Debemos conocer este principio: tenemos derecho legal para reclamar y quitar al diablo lo que está usurpando. Dios nos lo concedió cuando venció en la cruz del Calvario. Si no logramos la victoria en oración e intercesión profunda sobre estos principados, la luz de Cristo nunca va a resplandecer. Tendremos bendiciones a cuentagotas, pero nunca la bendición grande que Dios quiere que conquistemos. Solo venceremos al diablo humillándonos, llorando, pidiendo, clamando y diciendo: “¡Diablo, suelta a las almas que tienes atrapadas, suelta a los drogadictos, suelta a los pecadores!”, y con autoridad ir a arrebatárselas en el nombre de Jesús.
2 Corintios 10:4
4porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
Efesios 6:12
12Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.
Reina-Valera 1960® es una marca registrada de American Bible Society, y se puede usar solamente bajo licencia.


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