viernes, 7 de diciembre de 2018

Lleva la luz Día 6

¿Desperdicias tu vida?


Hay toda clase de situaciones en las cuales los creyentes se ven atrapados, sin embargo muchas están muy lejos del propósito principal de la vida, llevar el glorioso evangelio de Cristo a un mundo que yace en la oscuridad. 

Es una tragedia, pero a menudo, nosotros mismos nos convertimos en el peor enemigo del evangelio, al perder de vista la capacitación que provee el Espíritu de Dios en nuestra vida y el poder explosivo de la Palabra de Dios. Desperdiciamos nuestra vida y también afectamos a otros al no llevar la luz. Qué tragedia es que les demos la espalda a nuestros amigos que no conocen a Cristo y que enfrentan una eternidad de perdición. 

Hace algunos años quedé emocionalmente sacudido ante esta verdad, al cruzarme con un pequeño poema titulado: «Mi Amigo».  Lee atentamente estas palabras. 

Mi amigo, estoy de pie ante el juicio ahora 

Y siento que de alguna manera tú tienes la culpa. 

En la tierra caminé junto a ti día tras día 

Y nunca, ni una sola vez me señalaste el camino. 

Tú conocías al Señor en verdad y gloria 

Pero nunca me contaste la historia. 

Mi conocimiento entonces era muy poco 

Fácilmente me podrías haber conducido a salvo con él. 

Aunque vivimos juntos en la tierra 

Nunca me hablaste del segundo nacimiento; 

Y ahora, en este día estoy condenado 

Porque fallaste en mencionarme al Señor. 

Me enseñaste muchas cosas, es verdad, 

Te llamé mi amigo, confié en ti. 

Pero ahora me doy cuenta 

que es demasiado tarde 

Aunque podrías haberme salvado de este destino. 

Trabajamos durante el día, hablamos en la noche 

Y sin embargo no me mostraste la luz. 

Me dejaste vivir, amar y morir 

Y supiste todo el tiempo que nunca viviría en el cielo. 

Sí, te llamé mi amigo en la vida 

Confié en ti en el gozo y la adversidad. 

Y, sin embargo, al llegar a este terrible fin, 

¿Cómo te puedo llamar, mi amigo? 

Ejemplos a seguir 


Para ayudarnos a no caer en esta horrible trampa, haríamos bien en considerar el ejemplo de aquellos que han llevado fielmente la luz en el pasado. Así como la generación de ellos fue tocada por la luz del evangelio de Cristo, de la misma manera puede suceder con nuestra generación hoy. 

En primer lugar pienso en el impulsivo Pedro, el cual llegó a la luz por medio del testimonio de su hermano Andrés. La Escritura dice acerca de Andrés, «Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)». 

Juan 1:41
41Éste halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).

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