jueves, 6 de diciembre de 2018

Lleva la luz Día 5

Los enemigos de llevar la luz 


El apóstol Pablo dedicó su vida a llevar la luz a todo el mundo gentil, los no judíos, de su época. Pablo, al escribir la segunda carta a los creyentes de Corinto, identificó claramente al enemigo clave, cuando nos proponemos llevar la luz. Sí, adivinaste, su nombre es Satanás, Lucifer, el diablo, ese dragón y serpiente antigua. 

Observa las palabras del apóstol Pablo: «Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios». Es increíble, pero al principal enemigo de llevar la luz se lo denomina «el dios de este mundo». Satanás es el gobernante de esta era actual y lleva adelante su plan diabólico y destructivo cegando la mente de aquellos que no creen. 

De una manera increíble no sólo ciega la mente de los que no creen, sino que también trata de impedir que los creyentes lleven la luz. Esto lo hace colocando dudas en nuestra mente, nos hace perder la motivación y lo que es peor nos hace desviar de la forma de vivir que Dios quiere, en gran manera. Piensa, simplemente por un momento: Cuando dudas de tu capacidad para llevar la luz, realmente estás dudando del poder y las promesas de Dios en cuanto a su capacitación para ser su mensajero. Así que la duda no es en cuanto a ti, sino en cuanto a Dios, y cuando esto sucede, Satanás ha llevado a cabo su estratagema diabólica en tu vida. 

El hecho de llevar la luz es importante, pero también debemos estar seguros de cuál es nuestra motivación. ¿Es glorificar a Dios y ver la salvación de almas? Satanás en muchas ocasiones trastornará nuestra motivación haciéndonos creer que somos las «estrellas», en lugar de siervos. El problema es, que si lo que queremos es ser una estrella, entonces no vamos a decir o hacer nada que haga que la gente nos menosprecie. A veces este deseo está muy escondido, pero en realidad queremos ser populares o aceptados en la escuela o vecindario donde estamos. 

Si Satanás no puede engañarnos en cuanto a nuestra motivación de esta manera, entonces tratará de hacer que nos desviemos del camino con cosas tales como promover una iglesia o denominación en particular o involucrarnos en discusiones religiosas que solo conducen a divisiones. Recuerda que es posible ganar una discusión, pero perder un alma. No estamos para promocionar ninguna organización ni a nadie, sino solo a Jesucristo.

2 Corintios 4:3-4
3Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

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