lunes, 3 de diciembre de 2018

Lleva la luz Día 2

La luz del mundo


En el templo de Jerusalén había un gran candelabro de oro que tenía una altura de 50 codos, es decir, 22 metros y era sumamente hermoso. Se encendía todas las noches para que derramara su suave luz a través de toda la ciudad, hacía recordar al pueblo que la presencia de Dios estaba con ellos. 

Jesús, de pie en medio del templo, dijo: «Yo soy la luz del mundo». Pero, ¿a qué se refería? Jesús, por medio de esta declaración, realmente dijo que él era el Mesías. Sí, Jesucristo era el verdadero Soberano de Israel, el Salvador del mundo. Simeón, se refirió al Mesías como una «luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel». Así como la luz que estaba en el santuario siempre brillaba delante del Señor, de la misma manera Cristo manifestó su vida ante el pueblo de Israel y todo lo que lo rodeaba. 

La luz que trajo Cristo fue el conocimiento de su Padre. Lo que reveló acerca del Padre, a través de su vida, no fue hecho en forma secreta. Porque la gente no enciende las luces para colocarlas en un lugar donde estén escondidas. 

Juan declara que los hombres amaron más las tinieblas que la luz. Esto muestra la verdadera esencia de la luz y de la oscuridad espiritual, pues los hombres prefirieron la oscuridad del mal. La luz representa el conocimiento de Dios y de la vida de Dios. La oscuridad, en cambio, la ignorancia en cuanto a Dios y la muerte espiritual que esto conlleva. Cuando llevamos la luz, estamos manifestando el conocimiento de Dios ante aquellos que están envueltos en la oscuridad y la vida de Dios a los que están muertos en sus delitos y pecados. Esta luz es la persona misma de Jesucristo, la luz de la Palabra de Dios. Observa atentamente, nosotros no somos la luz, sino más bien aquellos que preparan el camino para la entrada de la Luz Verdadera, Jesucristo, y del conocimiento de Dios mismo. 

La exhortación relacionada con la luz 


A lo largo de las Escrituras vemos que Dios es la luz y que Jesucristo, el Hijo de Dios, se declaró a sí mismo como luz y a la Palabra de Dios también se la denomina luz. Jesús, en su gran Sermón del Monte, se volvió hacia sus seguidores y les dijo: «Vosotros sois la luz del mundo». Continuó diciendo: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos».     

Juan 8:12
12Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo;Mt. 5.14; Jn. 9.5. el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Lucas 2:32
32Luz para revelación a los gentiles,Is. 42.6; 49.6.
Y gloria de tu pueblo Israel.

Juan 3:19
19Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Mateo 5:14
14Vosotros sois la luz del mundo;Jn. 8.12; 9.5.
 una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

 Mateo 5:16
16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.


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