domingo, 2 de diciembre de 2018

Lleva la luz Día 1

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La antorcha olímpica


Emoción y euforia inundaban el aire, mientras el atleta maravillosamente entrenado se acercaba al podio acarreando la antorcha olímpica para su nación.  A su paso, todo el estadio estalló en aplausos mientras el presidente del Comité Olímpico Internacional, anunciaba: «¡Que comiencen los juegos!» Esta gran oportunidad fue una recompensa tremenda para este joven atleta en tan buen estado físico. 

Mientras miraba el desarrollo de este evento, vino a mi mente el pensamiento que en nuestra condición de creyentes en el Señor Jesucristo, tenemos un privilegio y una responsabilidad aún mayores, que consisten en llevar la luz de Dios. Lee las palabras del Espíritu Santo expresadas a través del escritor a los antiguos creyentes hebreos: «Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios». 

Al considerar este gran privilegio y responsabilidad, debemos hacernos varias preguntas. En primer lugar, ¿qué es la luz y qué significa llevar la luz?, ¿por qué debemos llevar la luz y dónde deberíamos llevarla? Y finalmente, ¿qué puedo aprender de aquellas personas que en épocas pasadas llevaron la luz? 

Esencia de la luz 


Mientras exploramos este tema asombroso, comencemos con la esencia de la luz. ¿Qué es la luz? Si tenemos que llevar la luz, ¿qué es lo que estamos llevando? En numerosas ocasiones en las Escrituras vemos que la luz se utiliza como una figura del lenguaje, por ejemplo Juan dice: «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él». Jesucristo se proclamó a sí mismo como la luz del mundo y sabemos que la Palabra de Dios es luz.

Características de la luz 


La luz atrae, pero también revela o expone aquello sobre lo cual se derrama. Aquellos que reciben la Palabra de nuestro Señor, serán considerados como luces en medio de la oscuridad. ¿Sabes que es imposible esconder la luz? Porque la luz penetra la oscuridad más profunda. Nuestro Señor se refería a este hecho, cuando declaró que una ciudad ubicada en una colina no se puede esconder. También dijo, que una luz no se debe esconder debajo de un almud, sino que debe ser colocada donde se pueda ver e ilumine todo lo que está a su alrededor.

Hebreos 12:1-2
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

1 Juan 1:5
5Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

S.Juan 8:12
12Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo;Mt. 5.14; Jn. 9.5. el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Salmos 119:105
105Lámpara es a mis pies tu palabra,
Y lumbrera a mi camino.

S.Mateo 5:14
14Vosotros sois la luz del mundo;Jn. 8.12; 9.5. una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

S.Mateo 5:15
15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero,Mr. 4.21; Lc. 8.16; 11.33. y alumbra a todos los que están en casa.


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