miércoles, 12 de diciembre de 2018

Libre de la ira y el enojo Día 3

Dios es justo


Dios no solo es amor, ese es uno de sus atributos, pero también es justo. Algo clave para entender es que la ira santa está en contra del pecado, pero no en contra de la persona. Por supuesto, es muy difícil mantener ese equilibrio, humanamente imposible, podríamos decir, pero la ira es contra el pecado, como lo explica Pablo en la carta a los romanos: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad

Algunos han dicho que hay una diferencia entre ira y enojo, ya que son dos palabras distintas: 

• Ira: griego thumos 

• Enojo: griego orge 

Se indica que el enojo es más gradual, que se van acumulando presiones hasta que no se pueden soportar más, y esto es lo que lo hace más duradero. En cambio, la ira viene de repente y es más explosiva en su manifestación. 

En muchos casos puede que sea así, pero no en todos, así que no hay diferencias exactas entre la ira y el enojo. Por ejemplo en el Salmo 78, dice que envió sobre ellos el ardor de su ira; enojo, indignación y angustia, un ejército de ángeles destructores. Podemos ver, como el escritor usa los términos ira y enojo. 

El hombre fue creado como una persona, con características propias como intelecto, emociones y voluntad. Esta es la imagen de Dios en el hombre. La caída en pecado dañó dichas características, que en Dios, sin embargo, se mantienen perfectas, como no podría ser de otra manera. En la caída, las emociones sufrieron un cambio radical y descontrol; donde al hombre le resulta difícil controlarlas y en la mayoría de los casos las emociones lo controlan. 

A pesar de esto, de tener la imagen de Dios, cada uno es diferente, unos más expresivos, otros más callados, pero esto no cambia la situación. No importa si la reacción es externa o interna, si se manifiesta o se guarda. Lo que importa en realidad, es que existe. Más aún, lo que sí debemos reconocer penosamente, es cuando de manera equivocada, se dirige la reacción contra las personas en vez de atacar el problema o el pecado en cuestión. 

El gobierno de las emociones, se puede realizar cuando cedemos el Señorío a Cristo, que es quien puede someterlas y dirigirlas de la manera adecuada. 

Salmos 78:49
49Envió sobre ellos el ardor de su ira;
Enojo, indignación y angustia,
Un ejército de ángeles destructores.

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