lunes, 31 de diciembre de 2018

Libérate De La Ansiedad Día 5

En esto pensad

Las instrucciones finales de Pablo en su receta médica para la ansiedad es meditar en las cosas de Dios. En otras palabras, escoge en que reflexionas. Imagina tus pensamientos como aviones sobrevolando un aeropuerto muy concurrido. Tu eres el controlador de tráfico aéreo de ese aeropuerto. Debes decidir que pensamientos dejas aterrizar y cuáles dejas ir. ¿Quieres ser feliz mañana? Deja que los pensamientos de felicidad aterricen hoy. ¿Quieres ser miserable mañana? Deja los pensamientos de culpa, preocupación y temor aterricen hoy.

Estar sanos de la ansiedad requiere pensamientos saludables. En realidad, tu desafío no es el desafío en sí; tu desafío es la forma que piensas acerca del desafío. De la misma manera, tu problema no es tu problema en sí; la forma en que ves el problema, es tu problema. Satanás conoce esto, por eso está buscando siempre sembrar mentiras en tus pensamientos. Él quiere influenciar la forma en que percibes tus batallas o incertidumbres. Pero recuerda que él no es quien manda en tu mente.

Además, tienes un poder que él no puede derrotar, tienes a Dios de tu lado. Cuando la ansiedad amenaza con oprimir tu corazón, simplemente puedes llamar a Dios. Esto le impone ataduras al culpable y las presenta delante de aquél que tiene la autoridad. Esto les niega a las preocupaciones y a los temores una plataforma de influencia en tu mente. Esto guarda tus pensamientos a la que vez que confías en tu Padre.

Por supuesto, decirlo hacerlo son dos cosas diferentes. Puedes querer decidir que hoy pensarás solo en cosas que son verdaderas, honorables y justas, aún si eso te cuesta. Pero ¿quién puede en verdad hacer esto?

Hay una manera más simple: solo aférrate a Cristo. Permanece en él. Búscale como tu fuente de fortaleza y a quien tus pensamientos necesitan obedecer. Lee la Palabra de Dios. Escucha sermones. Adóralo. Pon de lado las distracciones y dedica un tiempo para él. Entiende que, si algo bueno sucede en tu vida, será por medio de Él.

La función primordial de los discípulos es aferrarse a Jesús. Y cuando lo haces, llenas tu mente con la verdad de Dios. Desarmas al enemigo y mantienes alejada la ansiedad. Recibes la verdad de Dios. Y esa verdad te hace libre: libre de temor, libre de pavor y por supuesto libre de ansiedad.

Tener ansiedad solo significa que eres humano. No quiere decir que eres emocionalmente subdesarrollado, estúpido, estás poseído o eres un fracaso. No significa que tus padres te fallaron, o viceversa. Y, esto es importante, no significa que no eres cristiano. Sí, aun los cristianos batallan con la ansiedad. Jesús mismo lo hizo en el jardín de Getsemaní. Pero él no permaneció en la ansiedad. Ni tampoco debes hacerlo tú.

Un nuevo día te espera. Una nueva temporada en la que te preocuparás menos y confiarás más. Una temporada con poco temor y mucha fe. ¿Te puedes imaginar una vida en que estés ansioso por nada?

Dios puede. Y, con su ayuda, lo experimentarás.

Responde:

¿Cómo, tu entendimiento de la soberanía de Dios sobre tus problemas, te ayudará a mantener tus pensamientos enfocados en cosas buenas? 

¿Qué significa para ti fijar tu mirada en Jesús? ¿Cómo hacer esto te ayudará a mantener tus pensamientos cautivos y obedientes a Cristo?

¿Qué estrategia tomarás la próxima vez que la ansiedad trate de dominar tu corazón y tu mente?
Filipenses 4:8
8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

2 Corintios 10:5
5derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

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