domingo, 30 de diciembre de 2018

Libérate De La Ansiedad Día 4

La paz de Dios guardará vuestros corazones

Cuando los marineros describen una tempestad de la que nadie puede escapar, la llaman «la tormenta perfecta». No perfecta en el sentido ideal, sino perfecta en el sentido de la combinación de factores. Todos los elementos, tales como vientos huracanados, frente frío, lluvia torrencial, se juntan para crear un desastre insuperable. Solo los vientos serían un gran desafío, pero ¿los vientos más el frío más la lluvia? La receta perfecta para un desastre.

No necesitas ser un marinero para experimentar una tormenta perfecta. De hecho, sin lugar a duda, ya has enfrentado algunas a lo largo de tu vida. Un despido laboral más recesión. Una enfermedad más un cambio de trabajo. El final de una relación más rechazos de admisiones universitarias. La muerte de alguien más un evento inesperado que amenaza tu futuro. Individualmente, estos acontecimientos pueden ser manejables. Pero colectivamente, son absolutamente tremendos. Suficiente para preguntarse: ¿sobreviviré?

La respuesta de Pablo a esa pregunta es tan profunda como concisa. Cuando presentas tus peticiones a Dios con agradecimiento: «la paz de Dios, guardará vuestros corazones» (Filipenses 4.7 RV1960). En otras palabras, cuando haces tu parte y le entregas tus preocupaciones a Dios, él hace su parte revistiéndote de su perfecta paz. Deberías estar preocupado, pero no lo estas. Deberías estar molesto, pero estas calmado. La paz de Dios sobrepasa toda lógica y esfuerzos por explicarla.

Cuando Pablo se enfrentó con una «tormenta perfecta» en el mar, le dijo a los marineros: «esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: “Pablo, no temas, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”» (Hechos 27.23-24 RV1960). Al ver un barco hundiéndose, Dios envió ángeles a ministrar a Pablo. Hará lo mismo por ti. A diferencia del mundo, los recursos de Dios son ilimitados y su paz permanente.

Quizás has orado y orado sin escuchar nada. ¡No te des por vencido! Descansa en el hecho de que, tal como Dios envió a sus ángeles para proteger a personajes bíblicos, enviará a sus ángeles para protegerte a ti también, aún si tu tormenta empeora. Cuando le entregaste tu vida, él te acogió con su familia, como un hijo amado. Él tiene un propósito para tus días, y te invita a acompañarle a cumplir su voluntad en el mundo. Él usará las tormentas para aumentar tu fe y tu confianza en él.

Cuando busques a Dios, lo encontrarás. Así que búscalo primero. En adoración y agradecimiento. Busca primero a tu Padre con oración y alabanza. Confiésale tus temores. Reúnete con su pueblo. Clama por ayuda. Admite tus debilidades. Entonces, cuando Dios actúe, toma la iniciativa y acompáñale.

Espera ver al Dios eterno luchar por ti. Él está cerca, tan cercano como tu próximo aliento. Puedes estar enfrentando la tormenta perfecta, pero Jesús ofrece la paz perfecta.

Responde:

¿Cuáles son las «tormentas perfectas» que has enfrentado en tu vida? ¿Qué las hizo tan difíciles?

¿En qué difiere la paz de Dios de la que ofrece el mundo?

¿Qué protección necesitas que Dios te provea en este momento? ¿Cómo expresas tu confianza en la habilidad de Dios para cuidar de ti en medio de esas circunstancias difíciles?

Filipenses 4:7
7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

S.Juan 14:27
27La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

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