sábado, 29 de diciembre de 2018

Libérate De La Ansiedad Día 3

Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios

En Lucas 18.1-8, Jesús contó una parábola acerca de una viuda insistente que fue delante de un juez injusto. La mujer molestó tanto al juez que este finalmente accedió a su petición solo para que ella se marchara. Jesús terminó la parábola diciendo: «¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche?».

¿Qué entiendes de esta parábola? ¿Es Dios un juez renuente? ¿Eres la viuda marginada? ¿Es la oración constante una manera de molestar a Dios hasta que no te tolere más y entonces cumpla tu petición? No, ésta es una parábola de contraste, no de comparación. Dios no es como el juez de la historia. Él no se niega a contestar las oraciones de su pueblo. Como hijo del Rey, puedes buscarle en cualquier momento. Él nunca te pone en espera o te dice que llames más tarde. Dios ama el sonido de tu voz. Siempre. No se esconde cuando le buscas. Él escucha tus oraciones.

¿Pero por qué presentarle tus peticiones? ¿Cuál es el propósito, si él ya sabe lo que le vas a pedir? Orar es, en realidad, para tu beneficio. Te permite actuar con fe sobre lo que conoces de su carácter. Cuando oras en forma específica, por tus problemas, y ves a Dios responder de cierta forma, tu fe crece. Llegas a confiar que Dios está contigo siempre, aún en los momentos de mayor ansiedad.

Orar es simplemente una conversación con tu Padre celestial. Pones tus ansiedades en sus manos y le recuerdas, y a ti mismo, de sus promesas. Encuentras una promesa de acuerdo a tu problema y formulas tu oración alrededor de ella. Estas oraciones de fe tocan el corazón de Dios y activan a los ángeles del cielo. Se desatan los milagros. Experimentas menos preocupación, más petición. Menos pensamientos ansiosos. Mas pensamientos de oración.

El agradecimiento es el medio que Dios usa para dirigir tu enfoque hacia él. La gratitud es un arma poderosa en el arsenal contra la ansiedad, porque te saca de la tierra de los «si tan solo» al reino de los «ya». El corazón ansioso dice: «Señor, si tan solo tuviera esto, aquello o lo otro, estaría bien». El corazón agradecido dice: «Señor, ya me has dado esto, aquello y lo otro. Gracias por tus bendiciones Señor».

El contentamiento basado en Cristo te transformará en una persona fuerte. Te ayuda a darte cuenta de que, cómo nadie puede quitarte a Cristo, nadie puede arrebatar tu gozo. El fracaso no te puede robar el gozo, porque Jesús es más grande que tus faltas. Las decepciones no pueden robarte el gozo, porque, aunque tus planes no se realicen, los planes de Dios si lo harán. Ni siquiera la muerte puede robarte el gozo, porque Jesús ya ha conquistado la muerte.

Lo que tienes en Cristo es más grande que todo lo que no tienes. Tienes a Dios y a las fuerzas celestiales para monitorearte y protegerte. Tienes la presencia viva de Jesús en tu interior. En Cristo tienes todo. Así que ancla tu corazón a Dios. Trata cada pensamiento ansioso con uno de gratitud y prepárate para un nuevo día de gozo.

Responde:

¿Te sientes como si molestases a Dios cuando oras? ¿Cómo afecta tu deseo de hablar con Dios, saber que él está ansioso por escucharte?

¿Qué actitud tomas cuando oras? ¿Cómo cambiarían tus oraciones si te enfocas en lo que Dios ya ha hecho en tu vida?

¿Específicamente, por qué pensamientos ansiosos orarías hoy? ¿Cómo te recordarías a ti mismo de la fidelidad de Dios mientras oras por estas necesidades?

Filipenses 4:6
6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

1 Pedro 5:7
7echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

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