domingo, 25 de noviembre de 2018

Peregrinos Y Extranjeros día 2

José. Un extranjero cuidado por el Señor de la Historia  (Génesis 37-50; 50:20)
Si un extranjero o un peregrino es alguien que reside temporalmente fuera de su lugar de origen, sujeto a las dificultades que tal desplazamiento implica, José cumple con esta definición en todos los sentidos. Tras ser vendido como esclavo por sus hermanos celosos, acabó en Egipto. Como extranjero vulnerable, no pudo defenderse contra las acusaciones injustas de la mujer de Potifar. Terminó en la cárcel, dejado por muerto. No obstante, José también fue el objeto del cuidado providencial –después de un tiempo, Dios le liberó y le exaltó, usándole para bendecir a otros. ¡Al final José fue el medio que Jehová utilizó para rescatar tanto a los egipcios como a su propia familia de la hambruna! José reconocía que fue Dios quien dirigía su peregrinaje según sus propósitos soberanos. A los mismos hermanos que le vendieron les dijo: «Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo» (Gn. 50:20).
Somos también extranjeros y peregrinos en un mundo hostil (1 P. 2:11). Somos vulnerables, sujetos a la injusticia y persecución. A la vez, somos el objeto especial del cuidado providencial, como José. Dios obra todo para nuestro bien (Ro. 8:28-29), nos libera (Gá. 1:4), y nos usa para bendecir a los que están a nuestro alrededor (1 P. 2:9). 
En medio de nuestras dificultades, ¿cómo podemos estar seguros que Dios nos cuidará? En parte por su fidelidad, revelada en la vida de José. Pero aún más porque uno mayor que José fue enviado como extranjero a este mundo hostil (Jn. 3.17), sujeto a vulnerabilidad e injusticia, entregado y abandonado a la muerte por sus hermanos. A este Dios le liberó, le resucitó y le exaltó, y en él todas las naciones del mundo reciben bendición. Gracias a Jesús podemos saber que Dios está a nuestro lado siempre: «El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» (Ro. 8:32). Que el Señor nos ayude a, como José, confiar en él, serle fiel y bendecir a otros en nuestro peregrinaje.
Matthew Leighton
Motivos de agradecimiento:
· Gracias, Señor, por las circunstancias difíciles que pasamos, hemos entendido sabiduría de lo alto. Gracias porque todas las cosas nos ayudan para bien.
· Por guardar nuestro corazón en esas circunstancias difíciles.
· Por las fuerzas que nos das en cada situación. 
Confesión:
· Perdónanos por, muchas veces, no confiar en tu soberanía y plan perfectos.
Peticiones:
· Pidamos a Dios que dirija nuestro peregrinaje según sus propósitos soberanos al igual que lo hizo con José. 
· Que confiemos y entendamos que Dios obra todo para nuestro bien, nos libera, y nos usa para bendecir a los que están a nuestro alrededor. 
· Que el Señor nos ayude a, confiar en él, serle fiel y bendecir a otros en nuestro peregrinaje.

Génesis 50:20
20Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.

1 Pedro 2:9-11
9Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa,Ex. 19.5-6. pueblo adquirido por Dios,Dt. 4.20; 7.6; 14.2; 26.18; Tit. 2.14. para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.Os. 2.23.
Vivid como siervos de Dios
11Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,


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