domingo, 18 de noviembre de 2018

Diciendo La Verdad día 3

«Es la obra del Espíritu Santo»

En el mandato que hemos recibido de decir la verdad en amor, Dios nos está llamando a ser humildes, mansos, pacientes, amorosos y a no humillar a quien necesita corrección. 

En este plan de lectura hemos visto varios pasajes que apoyan el consejo del apóstol en Efesios 4:1. La Biblia claramente nos instruye a no tener más alto concepto de nosotros del que debemos tener. No olvidemos en ningún momento que los cristianos hemos sido salvos por gracia y no por mérito alguno de nuestra parte. Por lo que nunca debemos adoptar una postura de jueces, sino de reconciliadores y consoladores.

Por último, no olvidemos que el Espíritu Santo, quien es el Espíritu de verdad, es el que convence de pecado, de justicia y de juicio. Esto es importante porque no somos nosotros los que convencemos al pecador, esa es la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, a nosotros nos toca sembrar la semilla de la verdad en el tono, actitud y espíritu que el Señor nos demostró cuando confrontó a los pecadores con sus pecados. 

Si seguimos el ejemplo dado por el Señor durante Su ministerio terrenal no tendremos problemas para poder decir la verdad en amor. Al examinar cada uno de los encuentros que Jesús tuvo con pecadores, aun aquéllos capturados en el mismo acto de pecado, Él nos dio el ejemplo perfecto para que nosotros hagamos como Él hizo: decir la verdad en amor y entonces conocerán la verdad y la verdad los libertará (Juan 8:32).


Efesios 4:1-2
1Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Romanos 12:3
3Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

2 Corintios 5:18-19
18Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

2 Corintios 1:3-5
3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

S.Juan 16:8
8Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.






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