viernes, 16 de noviembre de 2018

Diciendo La Verdad día 1

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En el clima cultural del mundo actual vemos que se le da prioridad a las preferencias personales en detrimento a los principios eternos de Dios. Lamentablemente, esta es una actitud que ha infiltrado a la iglesia. En ocasiones escuchamos a personas decir que ellos no temen «hablar con la verdad» o que «no tienen pelos en la lengua». Sin embargo, sus palabras en realidad no tienen la intención de redargüir o edificar al oyente, sino que tienen uno de dos propósitos: primero, un sentido de prepotencia narcisista como defensores o cruzados de la «verdad»; o en segundo lugar, que se responda a sus denuncias con severidad en contra del «transgresor». 
La Escritura no niega el hecho de que es necesario decir la verdad; sin embargo, la amonestación bíblica es a decir la verdad en amor, no de manera cínica, ni en un tono sentencioso, o de superioridad espiritual y sobre todo no como un santurrón. Tampoco podemos amar tanto que la tolerancia nos lleve a guardar silencio ante el pecado. Tanto la verdad como el amor tienen que ir acompañados al denunciar el pecado. El uno sin el otro nos hará caer en el legalismo o en una tolerancia desmedida.
Efesios 4:1515sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
Gálatas 6:2

2Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

2 Corintios 5:19
19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Juan 8:32
32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.



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