martes, 2 de octubre de 2018

Enemigos del corazon día 3

Suelta el dolor y la ira

El segundo enemigo del corazón es la ira. Nos airamos cuando no obtenemos lo que queremos. 

Muéstrame a una persona airada y te mostraré una persona herida. Y te garantizo que esa persona está herida porque le quitaron algo. Alguien le debe algo. 

Todos conocemos a personas cuya ira se podría verbalizar en alguna de las siguientes maneras: “Te robaste mi reputación”, “Te robaste mi familia”, “Te robaste los mejores años de mi vida”, “Te robaste mi primer matrimonio”, “Te robaste mi juventud”, “Te robaste mi pureza”, “Me debes una promoción”, “Me debes una oportunidad para intentar”, “Me debes una segunda oportunidad”, “Me debes afecto”. 

La raíz de la ira es la percepción o sentimiento de que algo te ha sido quitado. Te deben algo. Y por ende se ha establecido una relación de deuda y deudor. 

¿Te identificas? ¿Qué deuda está causando la ira que sientes? 

¿Cuánto tiempo vas a permitir que las personas que te hirieron controlen tu vida? ¿Otro mes? ¿Otro año? ¿Otra etapa de tu vida? ¿Cuánto tiempo? 

¡Me gustaría proponerte que hoy debería ser el día que dejes de cargar con este dolor! 

Es verdad que no puedes deshacer lo hecho, pero también es verdad que no tienes que permitir que el pasado controle tu futuro. En Efesios 4:31 nos dice: “Abandonen toda amargura, ira y enojo”. Y luego nos indica cómo hacerlo: “…perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.

El remedio para la ira es el perdón. Si esperamos que nos paguen por los males que nos han hecho, nosotros seremos quienes pagamos. Si por el otro lado cancelamos las deudas que nos deben, seremos liberados. 

De las fuerzas monstruosas que estamos mirando en estos devocionales, creo que este (la ira no resuelta causada por heridas intencionales o no intencionales) es la más devastadora. Sin embargo, de cierta manera es la más fácil de vencer. Simplemente requiere tomar la decisión de cancelar la deuda. Decides y declaras, “Tú ya no me debes nada”. 

Sigue este proceso hoy: (1) Identifica con quién estás enojado. (2) Determina qué te deben. (3) Cancela la deuda perdonándolos. (4) No permitas que crezca nuevamente la ira. 

Efesios 4: 24-32

25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo;Zac. 8.16.porque somos miembros los unos de los otros. 26Airaos, pero no pequéis;Sal. 4.4. no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

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