martes, 18 de septiembre de 2018

Gozo al Maximo Día 3

El aposento alto


La verdad que Jesús deseaba compartir en el aposento alto, era para los oídos de los creyentes solamente. Pero incluso estos creyentes necesitaban ser limpiados de sus pecados diarios para estar en comunión con el Señor. Si no estaban en comunión con Él, no serían capaces de comprender la verdad que Él quería compartir. Verdad de relación y verdad de comunión. Jesús presenta esto en forma simbólica: tomar un baño (verdad de relación) y lavado de pies (verdad de comunión). Cuando Jesús se inclinó para lavar los pies de Pedro, Pedro se hizo hacia atrás. Cuando Pedro cede, le pide con toda ligereza por un baño entero. El Señor le explica a Pedro que ya ha tenido un baño completo; ahora simplemente necesita que sus pies sean lavados. Jesús le dice a Pedro que él está «totalmente limpio», pero si no permite que el Señor lave sus pies, Pedro no puede tener ninguna parte con Él.


¿Cómo podría Pedro estar completamente limpio, sin embargo todavía estar sucio? Al mismo tiempo un creyente puede ser justificado o declarado justo, limpio, su posición en Cristo; pero también ser pecadores, necesitados de lavamiento de pies, su condición en la tierra. En el nivel de relación, se ve el creyente como completamente limpio, todos sus pecados son limpiados una vez y para todos los tiempos: pasado, presente y aún pecados futuros; pero en el nivel de intimidad o compañerismo, el creyente necesita lavado de pies diario, que es la limpieza diaria de los pecados en su caminar en la tierra.


Si Pedro no estaba dispuesto a que lavaran sus pies, purificado en la condición de sus pecados diarios, no podía tener «ninguna parte» con Jesús, es decir, sin intimidad, compañerismo y el papel significativo de su misión. Jesús estaba a punto de dejar este mundo. En menos de veinticuatro horas estaría en la cruz. Iba a encomendar su misión entera, o al menos su Gran Comisión, a estos once hombres. Pero ellos tenían pies sucios que tenían que ser lavados.


Pedro y Juan, deberían haber lavado los pies de sus hermanos en el aposento alto. A pesar de que ya sabían que serían gobernantes en el reino que establecería Cristo, ahora querían saber quién sería el mayor entre ellos. Con grandeza en sus mentes, Pedro y Juan no estaban dispuestos a humillarse para lavar los pies sucios, especialmente los pies de sus hermanos con los que estaban compitiendo. El resultado fue pies sucios, un lavabo lleno de agua y una toalla limpia. Pies sucios significan corazones sucios. A menos que sus corazones fueran purificados, la misión del Evangelio iba a morir. Los pies sucios no difunden el Evangelio.

 
S.Mateo 9:19-28
19Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. 20Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 21porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 22Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 23Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 24les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 25Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 26Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.
Dos ciegos reciben la vista
27Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 28Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.
 
S.Juan 13:3-10
3sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, 4se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. 5Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido. 6Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies? 7Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. 8Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. 9Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. 10Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

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