domingo, 23 de septiembre de 2018

Crecer en el conocimiento de Cristo Día 3

Dios manifiesta mucho más la obra que ya comenzó


Vemos cuán apropiada era la oración de Pedro,  en la segunda carta que escribió, pidiendo que Dios siga ejerciendo su benignidad hacia ellos; y también vemos nuestra necesidad de orar de la misma manera, por nosotros mismos y los unos por los otros.

Si bien, el significado fundamental de la palabra gracia, es el favor redentor de Dios libremente concedido, sin embargo, el término es usado frecuentemente en un sentido más amplio, para incluir todas aquellas bendiciones que fluyen de su soberana bondad. En este sentido, debe entenderse cuando ocurre en las bendiciones apostólicas, pues son una oración que pide que Dios continúe y manifieste mucho más la obra que Él ya comenzó. 

Por otra parte, Pedro dice que la «gracia», es la que afirma, establece, capacita y perfecciona en una posición de gobierno, autoridad y dominio a los hijos de Dios. Los hace plenamente capaces y efectivos para ejecutar todo aquello para lo cual, han sido posicionados y habilitados.

El trono de la gracia, es el fundamento del reino y todo lo que emana de allí es misericordia. El Rey pagó el precio, para que los creyentes por gracia, reciban todo gratuitamente pero no gratis, por eso confiadamente podemos esperar la ayuda de Dios.

Gracia y paz 

Los dos beneficios están adecuadamente unidos porque nunca se encuentra el uno sin el otro. Sin la gracia reconciliadora, no puede haber paz sólida y duradera. La gracia, es la buena voluntad de Dios hacia nosotros; la paz, es la gran obra suya en nosotros, por lo tanto, en la medida en que se comunica la gracia, se disfruta la paz; pues la gracia, es para vivificar el espíritu y la paz, para fortalecer al alma.

El crecimiento no tiene ninguna relación directa con la edad. Un creyente, con el paso de los años, puede peinar canas, y puede haber pasado muchos acontecimientos que marcaron un hito desde su conversión y, no obstante, puede ser un niño inmaduro. Algunos de los creyentes hebreos eran así, ellos tropezaban con el «silabario» evangélico cuando deberían haber sido maestros, y necesitaban leche cuando deberían estar preparados para comida sólida.

El crecimiento no está relacionado necesariamente con lo que hacemos. Puede existir mucho fervor espiritual y actividad religiosa, y no obtener ningún crecimiento. Los creyentes de Éfeso, ejemplificaron tristemente esto en sus años posteriores, cuando el apóstol Pablo escribió su epístola, eran como un árbol plantado junto a corrientes de agua, verde y vigoroso. Pero cuando el Señor se dirigió a ellos por medio del apóstol Juan, aunque reconociendo sus obras, trabajo y paciencia, tuvo que reprenderlos porque, «has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído».

2 Pedro 1:2-4
2Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.
Partícipes de la naturaleza divina
3Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

Filipenses 1:6

6estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

1 Pedro 5:10
10Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

Hebreos 4:6
16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 5:12-14
12Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;1 Co. 3.2. 14pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Apocalipsis 2: 1-7
1Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:
2Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. 7El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida,Gn. 2.9; Ap. 22.2. el cual está en medio del paraíso de Dios.

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