miércoles, 26 de septiembre de 2018

Crecer en el concimiento de Cristo Día 6

Vivir en la suficiencia de la gracia



El apóstol pide que conceda una provisión abundante de gracia y de paz, y aunque, estos creyentes ya eran partícipes de esos beneficios divinos, pide que los aumente abundantemente, mediante el conocimiento de la obra perfecta y completa de Cristo.

En contraste con las cosas materiales, las cosas espirituales nunca cansan y, por eso, nunca tendremos demasiado. Las palabras «que abunden en ustedes», sugiere que los creyentes experimentan diferentes grados de seguridad, respecto a su situación delante de Dios y que nunca cesamos de depender de su inagotable gracia.

El crecimiento que tengamos de las dimensiones de esta gracia y paz, son proporcionales a un mayor conocimiento de la obra de Cristo, por medio de la cual nos han sido concedidas, y nos conduce de la simple creencia a una real vivencia.

Una cosa es creer que la gracia de Dios es suficiente, y otra cosa es vivir en la suficiencia de la gracia de Dios. El mensaje de gracia, no se enfoca en la deficiencia del creyente, sino en la suficiencia de la gracia de Dios para perfeccionarlo. El teólogo puritano Thomas Manton dijo: «Nunca fue bueno aquel que no tuvo deseos de ser mejor».

Dios, se siente honrado cuando le pedimos sabiduría, entendimiento y conocimiento, para saber todo lo que en sus inescrutables riquezas de la gracia nos ha dado. Si nuestra vida está limitada en la gracia y la paz de Dios que disfruta, se debe a la mezquindad de nuestras oraciones, porque en Dios no hay ninguna escasez, pues Él es poderoso para hacer y dar mucho más de lo que nosotros pedimos y entendemos.

El conocimiento de Dios es el medio por el que se disfrutan la gracia y la paz

«Por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor». El lector que es diligente para hacer estudios comparativos de las Escrituras, habrá observado una variación entre la salutación que Pedro utiliza en su primera epístola; y la que usa aquí. En la primera carta oraba: «Que abunde en ustedes la gracia y la paz». Aquí se agrega: «Por medio del conocimiento que tienen de Dios y de Jesús nuestro Señor». Esto es significativo, en cuanto al propósito diferente que tiene esta carta.

Ese «conocimiento de Dios», que aquí se menciona, no es un conocimiento natural sino espiritual, no es especulativo sino formativo, no es conceptual sino vivencial. No es el mero conocimiento del Dios de la creación y de la providencia, sino de un Dios, que tiene un pacto con los hombres por medio de Jesucristo. Esto resulta evidente, pues se menciona en conexión con «Jesús nuestro Señor». Así que debemos conocerlo no solamente como nuestro Salvador, sino también como nuestro Señor.

Por lo tanto, se ve un conocimiento vivencial de Dios, pues no es posible conocerlo en forma integradora, sino en Cristo y por medio de Cristo, tal como Jesús mismo lo declaró: «Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo».


Efesios 3:20
20Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

1 Pedro 1:2
2elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

Mateo 11:27
27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;Jn. 3.35. y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo,Jn. 10.15. y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

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