La Salvación

2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

La Oración

Es una conversación o un dialogo de nuestro Espíritu con Dios. Es la comunicación directa de nuestro Espíritu con el Padre Celestial. Juan 4: 23-24.

El Testimonio

La palabra testimonio viene del griego mártir («μάρτυρας», «testigo») que hace referencia a quien da fe de algo debido a que lo ha vivido o presenciado.

Principio de Siembra y Cosecha

“Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21).

viernes, 16 de noviembre de 2018

Diciendo La Verdad día 1

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En el clima cultural del mundo actual vemos que se le da prioridad a las preferencias personales en detrimento a los principios eternos de Dios. Lamentablemente, esta es una actitud que ha infiltrado a la iglesia. En ocasiones escuchamos a personas decir que ellos no temen «hablar con la verdad» o que «no tienen pelos en la lengua». Sin embargo, sus palabras en realidad no tienen la intención de redargüir o edificar al oyente, sino que tienen uno de dos propósitos: primero, un sentido de prepotencia narcisista como defensores o cruzados de la «verdad»; o en segundo lugar, que se responda a sus denuncias con severidad en contra del «transgresor». 
La Escritura no niega el hecho de que es necesario decir la verdad; sin embargo, la amonestación bíblica es a decir la verdad en amor, no de manera cínica, ni en un tono sentencioso, o de superioridad espiritual y sobre todo no como un santurrón. Tampoco podemos amar tanto que la tolerancia nos lleve a guardar silencio ante el pecado. Tanto la verdad como el amor tienen que ir acompañados al denunciar el pecado. El uno sin el otro nos hará caer en el legalismo o en una tolerancia desmedida.
Efesios 4:1515sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
Gálatas 6:2

2Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

2 Corintios 5:19
19que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Juan 8:32
32y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.



domingo, 7 de octubre de 2018

Heridas de Amor


Presta mucha atención a la historia que voy a contarte a continuación, puede cambiar tu vida.

Un niño jugaba cerca de un lago en esos calurosos días de verano, al ver el agua, no se resistió y quitándose la ropa fue a echarse un rico chapuzon. Su mamá, que hacía cosas en la cocina, de lejos ve como su hijo corre a ese pequeño lago, ella recordó que había rumores, que había un lagarto que había herido a más de una persona en los últimos días. Su mamá al verlo sale corriendo para percibir a su hijo del peligro que había al meterse al lago.

Lastimosamente cuando ella llega el lagarto había tomado al niño por las piernas hasta las rodillas. La mamá, con todo el amor de una madre no se queda de brazos cruzados, y se mete al lago también y agarra fuertemente al niño por los brazos, empieza una lucha, entre la fuerza de un lagarto y el amor de una madre por la vida de un pequeño.

Empiezan a peliar, el lagarto con los colmillos enterrados en las piernas, y la mamá con los dedos enterrados en sus brazos.

Claro, pudo más el amor de una madre que logró arrancar al niño de los colmillos de aquí lagarto. Inmediatamente lo llevan al hospital, el caso del niño se hace famoso, llegan los medios de comunicación a entrevistar, a documentar el caso y a filmar las heridas tan pronunciadas que el lagarto había dejado en las piernas del niño. En repetidas ocasiones le pidieron que se levantara el pantalón para poder filmarlo, un medio de comunicación llegó a ese cuarto del hospital, y le volvieron a pedir la misma cosa.

El niño cansado les dice basta ya, no son las heridas del lagarto en mi rodillas las que tienen que filmar, las heridas que tienen que filmar son las que tengo en mis brazos, el niño se levanta las mangas de la camisa y les muestra que en los brazos también tenía heridas, pero no de los colmillos de un lagarto sino de los dedos del amor de una madre que peleó por salvaré y darle una nueva oportunidad para volver a vivir.

El niño termina diciendo las heridas que me hizo el lagarto no valen la pena. Las heridas que me hizo mi madre en mis brazos esas son las que valen la pena porque por esas heridas hoy yo puedo vivir.

Te tengo una buena noticia, hubo alguien que en la cruz del calvario también tuvo heridas por ti.

Y la biblia dice en 1 Pedro 2:24... Que por sus heridas nosotros ya fuimos sanados. Quiero decirte que, es muy probable que a ti también la vida te haya dejado marcas, y heridas pronunciadas que la gente pueda ver. Pero hoy te tengo una excelente noticia. Las heridas que te ha dejado la vida no valen la pena. Las heridas que valen la pena, fueron las del amor de Jesús al morir por ti en la cruz del calvario. Porque por las heridas de él, tus heridas y mis heridas son sanas a partir de este momento, en el nombre de Jesús; amén.

Fuente de la historia : Pastor Abraham Pérez Lara

jueves, 4 de octubre de 2018

Enemigos del corazon día 5

Lleva tus deseos a Dios

Cada uno de los enemigos del corazón se activa con la idea que alguien debe algo. La culpabilidad dice “yo te debo”. La ira está alimentada por la idea que tú me debes a mí. La avaricia se mantiene con vida con la idea que yo me lo debo. Hay un cuarto enemigo del corazón y no es diferente: la envidia. La envida dice: “Dios me debe”. 

Cuando pensamos en la envidia y la codicia, inmediatamente pensamos en lo que otros tienen que nosotros carecemos (apariencias, habilidades, oportunidades, salud, estatura, herencia y más). Asumimos que nuestro problema es la persona que posee lo que nosotros carecemos. Pero seamos sinceros, Dios podría haber arreglado todo esto. Lo que le dio a tu vecino te lo pudiera haber dado a ti también. Por eso, puedes sentir muy adentro de ti que Él te debe. 

La envidia puede destruir tu vida y causar estragos en tus relaciones. La buena noticia es que este monstro, así como los otros tres, tiene una vulnerabilidad. Y es algo que posiblemente no esperes: dejar de desear lo que otros tienen y comenzar a pedir a Dios lo que Él sabe es mejor para ti. 

Como dice Santiago, nuestros conflictos externos son el resultado directo de un conflicto interno que ha logrado salir a la superficie. Queremos algo, pero no lo tenemos, entonces nos metemos en pleitos con otros. Los deseos a los cuales se refiere Santiago en este pasaje representan deseos insaciables: deseos de cosas, dinero, reconocimiento, éxito, progreso, intimidad, sexo, diversión, amistades y compañía. 

¿Entonces qué hacemos con deseos y apetitos que nunca serán completamente y finalmente satisfechos? Santiago dice que debemos llevarlos al que los creó. En otras palabras, Santiago nos da permiso de derramar el corazón en una conversación no filtrada con nuestro Creador. 

Cada preocupación que tienes, grande o pequeña, le importa al Padre porque tú le importas al Padre. Sea tu vida amorosa, tu carrera, tu matrimonio, tus padres, tus hijos, tus finanzas, tu educación, o tu apariencia tráelo todo a Él. Y sigue trayéndolo a Él hasta encontrar la paz de levantarte de tus rodillas y enfrentar el día confiado en la certeza de que Él cuida de ti. 

Permítame asegurarte, tu corazón siempre será preciado a Su corazón.

¿Por qué cosa duele tu corazón? Pasa algún tiempo en conversación libre y desinhibida con Dios acerca de lo que sientes que te hace falta. Pídale que te bendiga de la manera en que Él sabe que es mejor y que te revele Su amor en el proceso. 

Santiango 4: 1-3

1¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Campaña de Sanidad y Liberacion


Enemigos del corazon día 4

Cuidado con la avaricia

El tercer enemigo del corazón es la avaricia. 

Jesucristo dijo: “¡Tengan cuidado! Absténganse de toda avaricia”. ¿Por qué? Porque de las cuatro condiciones del corazón que estamos considerando, la avaricia es la más sutil. La avaricia puede habitar en el corazón sin detectarse durante años. El corazón no guardado es altamente susceptible a esta enfermedad debilitante. Es difícil de diagnosticar, especialmente de auto-diagnosticar. 

Jesucristo también nos muestra la mentira que alimenta la avaricia: “La vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes”. ¿Pero acaso no sabemos eso? ¿Realmente alguien puede pensar que su vida equivale a lo que tienen? La respuesta es tanto sí como no. No, no todos saben eso. Y sí, hay personas que creen que una vida es básicamente la suma de todo lo que tienen. Y más personas de lo que nos imaginamos somos propensos a creerlo. 

Después de contar una parábola, Jesucristo da su definición de una persona avara: alguien quien almacena cosas para sí mismo, pero no es rico delante de Dios. Ser “rico delante de Dios”, Jesús lo define como ser generoso con los necesitados. La persona avara es quien guarda cuidadosamente, pero da con frugalidad. 

Dar generosamente romperá la fuerza de la avaricia sobre tu vida. Entonces, ya sea que crees tener de más o no, da generosamente. Tienes que dar hasta el punto que te obligue a cambiar tu estilo de vida. Si no estás dispuesto a dar hasta el punto en que impacta tu estilo de vida, entonces según Jesucristo eres avaro. Si estás consumiendo todo hasta el punto de tener muy poco o nada para dar, eres avaro. Si estás consumiendo y ahorrando hasta el punto de muy poco o nada para dar, eres avaro. 

Sé que es fuerte, inclusive es algo áspero.

Pero es verdad. 

Rompe el poder de la avaricia a través del hábito de dar generosamente. Es un hábito que cambia todo. 

Evalúa tu generosidad durante los últimos doce meses. ¿Qué dice tu generosidad acerca de tu corazón? Considera en oración lo que podría significar entrar en otro nivel de generosidad durante los próximos doce meses. 

Lucas 12:13-21

13Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. 16También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. 17Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? 18Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; 19y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. 20Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

martes, 2 de octubre de 2018

Enemigos del corazon día 3

Suelta el dolor y la ira

El segundo enemigo del corazón es la ira. Nos airamos cuando no obtenemos lo que queremos. 

Muéstrame a una persona airada y te mostraré una persona herida. Y te garantizo que esa persona está herida porque le quitaron algo. Alguien le debe algo. 

Todos conocemos a personas cuya ira se podría verbalizar en alguna de las siguientes maneras: “Te robaste mi reputación”, “Te robaste mi familia”, “Te robaste los mejores años de mi vida”, “Te robaste mi primer matrimonio”, “Te robaste mi juventud”, “Te robaste mi pureza”, “Me debes una promoción”, “Me debes una oportunidad para intentar”, “Me debes una segunda oportunidad”, “Me debes afecto”. 

La raíz de la ira es la percepción o sentimiento de que algo te ha sido quitado. Te deben algo. Y por ende se ha establecido una relación de deuda y deudor. 

¿Te identificas? ¿Qué deuda está causando la ira que sientes? 

¿Cuánto tiempo vas a permitir que las personas que te hirieron controlen tu vida? ¿Otro mes? ¿Otro año? ¿Otra etapa de tu vida? ¿Cuánto tiempo? 

¡Me gustaría proponerte que hoy debería ser el día que dejes de cargar con este dolor! 

Es verdad que no puedes deshacer lo hecho, pero también es verdad que no tienes que permitir que el pasado controle tu futuro. En Efesios 4:31 nos dice: “Abandonen toda amargura, ira y enojo”. Y luego nos indica cómo hacerlo: “…perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.

El remedio para la ira es el perdón. Si esperamos que nos paguen por los males que nos han hecho, nosotros seremos quienes pagamos. Si por el otro lado cancelamos las deudas que nos deben, seremos liberados. 

De las fuerzas monstruosas que estamos mirando en estos devocionales, creo que este (la ira no resuelta causada por heridas intencionales o no intencionales) es la más devastadora. Sin embargo, de cierta manera es la más fácil de vencer. Simplemente requiere tomar la decisión de cancelar la deuda. Decides y declaras, “Tú ya no me debes nada”. 

Sigue este proceso hoy: (1) Identifica con quién estás enojado. (2) Determina qué te deben. (3) Cancela la deuda perdonándolos. (4) No permitas que crezca nuevamente la ira. 

Efesios 4: 24-32

25Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo;Zac. 8.16.porque somos miembros los unos de los otros. 26Airaos, pero no pequéis;Sal. 4.4. no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27ni deis lugar al diablo. 28El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

lunes, 1 de octubre de 2018

Enemigos del corazon día 2

Confiesa

El primer enemigo del corazón es la culpabilidad. La culpabilidad es el resultado de haber hecho algo que percibimos como malo. El mensaje de un corazón lleno de culpabilidad es: “tengo una deuda”. 

Considera al hombre que abandona a su familia para irse con otra mujer. Sin darse cuenta en el momento, le ha robado algo a cada miembro de su familia. Le ha robado a su esposa su futuro, su seguridad financiera y su reputación como esposa. Desde la perspectiva de sus hijos, este hombre les ha robado sus Navidades, tradiciones, seguridad emocional y financiera, cenas con la familia y la lista sigue y sigue. 

Ahora, el hombre que hizo todo esto no piensa en términos de lo que ha robado. Inicialmente piensa en términos de lo que ha ganado. Pero en la primera ocasión en que su hija pequeña le pregunta “¿Por qué ya no amas a Mamá?”, se conmueve su corazón. Ahora siente culpabilidad. Papá tiene una deuda.

Nada, aparte de pagar la deuda, aliviará el corazón de su carga de culpabilidad. Muchos tratan de pagar sus deudas trabajando, sirviendo, dando y aun orando. Pero no se puede aliviar la culpabilidad con obras buenas, servicio a la comunidad, generosidad, ni sentado en la banca de una iglesia. Es una deuda. Y debe ser pagada o cancelada para que un corazón culpable pueda experimentar alivio. 

¿Cómo logras que se cancele tu culpabilidad? La respuesta está en uno de los primeros versículos que memoricé como niño: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9 NVI).

La confesión tiene el poder para romper el ciclo del pecado. Y al igual que una receta médica, tiene efecto cuando se aplica correctamente. La aplicación correcta sucede cuando confesamos nuestros pecados, no solamente a Dios, pero también a las personas contra quienes hemos pecado. 

Las personas culpables suelen repetir sus ofensas. Mientras cargas con un secreto, mientras tratas de aliviar tu conciencia diciéndole a Dios lo mucho que lo lamentas, te estás preparando para repetir el pasado. Sin embargo, si comienzas a confesar tus pecados a las personas contra quienes has pecado, hay mayor probabilidad que no regresarás a cometer nuevamente esos mismos pecados. 

Confiesa a Dios y a los demás y así matarás este enemigo de tu corazón. 

¿Por qué motivos te sientes culpable? Confiesa tus pecados a Dios y a quien hayas lastimado. Hazlo hoy.
1 Juan 1:5-10
 
5Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 6Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. 8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

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Campaña de Sanidad y Liberacion Octubre 2018

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