martes, 8 de mayo de 2018

Nacemos muertos

Parecía un día como cualquier día, solo que esta ves estábamos contentos porque nos íbamos a mudar, yo llegaría del trabajo a la residencia donde estábamos momentáneamente a las 8am y los planes serian recoger la mayor cantidad de pertenencias y llevarlas al apartamento. Así lo hicimos, mi esposa Maxly con su barriga de meses que no puede levantar mucho peso llevaba solo los artículos de limpieza, mi hijo Miguel con sus pertenencias más básicas en un pequeño bolso y algunos artículos de la cocina. Y yo con la maleta de la ropa sucia y la maleta de mi hijo llena de ropa y otras cosas. Nos dirigíamos a nuestro destino ya era el segundo viaje, el primero lo habíamos hecho unos días antes con la mayor parte de las maletas. El viaje se presto para ir en colectivo cuando de repente casi llegando a destino mi hijo presenta un malestar. Muchas ganas de vómitar y nos bajamos del colectivo para que vomitará, vomita y el malestar se le calma, llegamos al departamento y nos ponemos manos a la obra, limpiando aquí y aya mi esposa más que todo puesto que yo estaba amanecido de trabajar y estaba un poco lento. Mi hijo se queda dormido, no habíamos comido nada en el día. Llegando la hora del medio día mi esposa se va con destino de su trabajo y yo me acuesto a lado de mi hijo, no sin antes llamar a un familiar que estaba en la residencia vieja para que nos brindará el apoyo con el almuerzo, ya que en la noche tendría que trabajar nuevamente y no me iba a dar chance de buscar la comida y cocinar.

De regreso a la residencia para ir a comer mi hijo me dice que no quiere ir en colectivo que prefiere que vamos en subterráneo a lo cual le digo que me parece bien porque estábamos a escasas cuadras. Llegamos al subterráneo y cuando vamos en la línea B con destino L. ALLEN para combinar con la línea H de pronto mi hijo se desploma  en el piso y cae desmayado en el subterráneo, el tren andando. Yo por 3 segundos quedó petrificado y lo que hago es ver su cara en el piso como si estuviera muerto. Una señora y un señor me dicen que le pasa al niño y reacciono lo levanto y le empiezo a decir su nombre que despierte, la señora me da una cocacola que tiene en mano y se la llevo a la boca a la cual reacciona bien y la toma, el otro señor detiene el tren y se forma el kilombo como dicen en Argentina, un señor se me acerca y me devuelve el teléfono del hijo, otro me da la sube que es la tarjeta para el transporte, sacó a mi hijo fuera del vagon para que tome aire ya más calmado me dice que se siente mejor. Las personas del subterráneo me dicen que van a llamar una ambulancia pero en vista de que se siente mucho mejor lo cargo como a un niño pequeño y me lo llevo en el siguiente tren que pasa y combino hasta llegar a la residencia. Una vez allí le sirvo la comida y estaba muy preocupado por lo que habia sucedido, toda la tarde pendiente preguntando que sentía y si estaba bien  a lo cual el respondía afirmativo, no pasó más de un susto.

A partir de allí El espíritu santo no ha parado de ministrar en mi corazón y me ha estado diciendo como nacimos en pecado y muertos espiritualmente, (Salmos 51:5) “He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.” que lo que me pasó el 16 de abril de 2018 fue que El Señor me mostró como sufre y ve a sus hijos que están perdidos. Ver a mi hijo desmayado tirado en el piso del subterráneo como si estuviera muerto, me causó un impacto tremendo, así ve Dios a sus hijos que están en pecado, separados de su presencia, que están perdidos, el Espíritu Santo me ha estado diciendo, debes salir a predicar la verdad y que ellos se vuelvan a Dios, regresen como el hijo pródigo y nuestro Padre Celestial se goce en cada regreso.

(Juan 5:24) “24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación,
mas ha pasado de muerte a vida.”


(Efesios 2:1-3) Salvos por gracia.
“1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”


(1 Juan 3:14) “14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.
El que no ama a su hermano, permanece en muerte.”


Ahora viene una pregunta importante, ¿Te gustaría aceptar a Jesús como Señor y Salvador? La vida es impredecible cuando no tienes a Jesús en tu corazón es difícil ver las cosas desde una perspectiva positiva, pero Jesús dijo: en el mundo tendréis aflicción, pero tranquilos, yo vencí al mundo. Es por eso que te hago la invitación de que hagas esta pequeña oración y aceptes a Jesús en tu corazón. No esperes que te pase algo difícil para buscar al Dios que te espera con los brazos abiertos a que tomes la decisión de reclamar tu herencia como hijo de Dios.

Oremos.: Señor Jesús, en este mismo momento reconozco que soy un pecador, y tengo muchas fallas, perdona mis pecados, desde ahora abro mi corazón y te recibo, como mi Señor y salvador, inscribe mi nombre en el libro de la vida, y no lo borres jamás. Hazme comprensivo, manso y prudente, gracias por vestirme con tu belleza a tu imagen y semejanza, hacerme único y maravilloso, que a partir de hoy tu presencia vaya conmigo dondequiera que yo vaya y me ayude a llevar tu palabra a los que necesitan tanto de ti como necesito yo. En el nombre de Jesús Amén y Amén

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