jueves, 17 de mayo de 2018

La vida en espíritu día 5

La conciencia espiritual

En Adán, el ser humano es un alma con vida, encasillado en un cuerpo y que manifiesta todas las cosas del alma a través de su cuerpo. En Cristo, son espíritus resucitados, que están encarnados en un cuerpo, pero no son gobernados por el alma sino por el espíritu. El ser humano es espíritu, alma y cuerpo. Cuando es espíritu resucitado, entonces está en el espíritu y está habilitado para tener una conciencia espiritual, tener intuición espiritual y tener comunión con Dios. 

El cuerpo tiene que ver con lo fisiológico, morfológico y lo anatómico, para relacionarse con el mundo físico. Cuando es espíritu vivificado, cuando lo habita Cristo, en donde la dimensión espiritual lo relaciona con Dios, puede comprender las cosas del espíritu aunque se encuentre en el cuerpo físico, pero no gobernado por él, ni por el alma. Al conocer de Cristo, desde ese momento vino el deseo de conocer las cosas de Dios, produjo alegría al congregarse, vino el deseo de saber estas cosas que antes creía que eran para gente fracasada, para viejitas, porque tiene una dimensión espiritual que está viva. En la dimensión espiritual, el creyente está vivo y se relaciona con Dios, en la dimensión sicológica se relaciona con otras personas, en la dimensión física se relaciona con el medio ambiente. En el orden del alma viviente, Dios no es real, son ajenos a la vida de Dios, dicen si, Dios existe; pero su espíritu está muerto, pero sus otras dos áreas están activas y gobierna la dimensión del alma. 

Esa es la diferencia de porqué, como alma viviente cuando alguien le hace algo, dice quiero vengarme, pero como espíritu vivificado no reacciona como antes, sino que puede decir: no voy a pagar mal con mal. Como alma viviente reacciona con ira, como espíritu vivificado reacciona con templanza; como alma viviente cede a todas las tentaciones, como espíritu vivificado decide lo que es mejor para su vida; como alma insulta, como espíritu vivificado bendice; como alma viviente le gusta recibir, como espíritu vivificado aprende a dar; como alma viviente es egoísta, como espíritu vivificado es dadivoso; como alma viviente grita, como espíritu vivificado convence; como alma viviente vive en el temor, como espíritu vivificado vive en la dimensión de la fe.

Es decisión de cada hijo de Dios, crecer en la dimensión del espíritu, y si todavía gobierna el alma, examínese, de acuerdo a estas directrices. Decida leer la Palabra de Dios, asistir a las reuniones de su congregación, ser discipulado por un ministro competente, manifieste a Cristo, quien lo habita, en todas las áreas de su vida.  

1 Tesalonicenses 5:23 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

1 Tesalonicenses 5:19 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

19 No apaguéis al Espíritu.

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