domingo, 15 de octubre de 2017

Conectando tu trabajo con la obra de Dios día 3

El trabajo como cultivo


Solo a los seres humanos se les ha dado la multiplicación como una tarea que cumplir intencionadamente. Pero ¿por qué sería esto un trabajo? ¿No se trata simplemente de un proceso natural? No exactamente. Que los seres humanos “llenen la tierra” significa algo más que el que lo hagan las plantas y los animales. Significa civilización, no solo procreación. Captamos el sentido de que Dios no solo quiere más individuos de la especie humana, también quiere que el mundo se llene de una sociedad humana. Podría haber dicho las palabras y haber creado millones de personas en miles de asentamientos humanos, pero no lo hizo. Hizo que nuestro trabajo fuera desarrollar y construir esta sociedad.

“Gobernar” el mundo como portadores de la imagen de Dios debería verse como una mayordomía o un fideicomiso. Dios es propietario del mundo, pero lo ha puesto bajo nuestro cuidado para cultivarlo. Definitivamente no es un mandato de tratar el mundo y sus recursos como si fueran nuestros para usarlos, explotarlos y desecharlos a nuestro antojo.

Así que la palabra “someter” indica que, incluso en su forma original anterior a la caída, Dios hizo el mundo para que necesitase trabajo. Lo hizo de tal manera que incluso él tuvo que trabajar para que se hiciese real lo que había diseñado, para hacer nacer toda su riqueza y potencial. No es coincidencia que en Génesis 1, versículo 28, Dios nos diga que le sigamos al hacer lo mismo que él hace: llenar y someter.

Génesis 1:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

Génesis 2:8-9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 

Génesis 2:15-22 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.
19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre.
20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.

Reina-Valera 1960 (RVR1960) Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.


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