viernes, 13 de octubre de 2017

Conectando tu trabajo con la obra de Dios día 1

El diseño del trabajo


La Biblia empieza a hablar de trabajo tan pronto como comienza a hablar de todo lo demás: así de importante y de básico es. El autor del libro de Génesis describe la creación del mundo de Dios como una obra. De hecho, representa el espléndido proyecto de la invención del cosmos dentro de una semana de trabajo regular de siete días. Y después nos muestra a los seres humanos trabajando en el paraíso.
En el principio, pues, Dios trabajó. El trabajo no era un mal necesario que entró en escena más tarde, o algo para lo que fueron creados los seres humanos, pero que era indigno del mismo gran Dios. No, Dios trabajó por el mero gozo de hacerlo. El trabajo no podría tener una inauguración más eminente.
El hecho de que Dios pusiera trabajo en el paraíso nos resulta asombroso porque a menudo pensamos en el trabajo como un mal necesario o incluso un castigo. Sin embargo, no vemos que el trabajo entrase en la historia humana después de la caída de Adán, como parte del resultado del pecado y la maldición. Es parte de la bendición del jardín de Dios. El trabajo es una necesidad humana tan básica como la comida, la belleza, el descanso, la amistad, la oración y la sexualidad. No es simple medicina, sino alimento para el alma.
Cuando pensamos: “¡Odio el trabajo!”, deberíamos recordar que, a pesar del hecho de que puede ser un recordatorio (y a veces un amplificador) particularmente potente de la maldición del pecado sobre todas las cosas, en sí mismo no es una maldición. Fuimos hechos para ello y liberados a través de ello. Pero cuando sentimos que nuestras vidas están completamente absorbidas por el trabajo, al recordar esto también honramos los límites del trabajo. No hay mejor punto de partida para una vida laboral significativa que entender con claridad esta teología de un trabajo y un descanso equilibrados.

Génesis 2:1-3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos.
Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.

Génesis 2:15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
Reina-Valera 1960 (RVR1960) Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988.

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