viernes, 15 de septiembre de 2017

Desarrollo de la autoridad en el Reino de Dios día 2


“Concepto equivocado, actitud equivocada”

La mayoría de  la gente viola la autoridad, porque no la entiende. Una mala concepción de autoridad produce temor, sospecha, intimidación, rebelión defensiva, amenazas, estrés, ansiedad, y amargura. Muchos, han sido heridos por el mal uso de la autoridad y han tenido malas experiencias con quienes la ejercen, por eso, cuando están frente a una autoridad correcta, actúan prevenidos y, nunca reciben sus beneficios.

Entender la autoridad es la clave del funcionamiento apropiado. Autoridad no es dominar a otros con un sentir de humillación, sino dar dirección; ni tampoco sobreponerse a otros con una actitud de arrogancia, sino modelar con el ejemplo; no es dictadura con un espíritu de intimidación, sino gobernar con una mentalidad de inspiración; ni es oprimir a otros con el fin de obtener un lucro personal, sino dirigir a otros para desarrollar su potencial. 

De la misma forma, autoridad no es forzar ni obligar a otros, para que hagan lo que  nosotros queremos, sino capacitar a otros para que hagan lo que Dios quiere; tampoco es manipular a otros mediante el engaño, sino conducir a otros hacia el conocimiento de lo verdadero; no es controlar a otros bajo nuestros límites egoístas, sino abrir espacios para que otros desarrollen una capacidad expansionista; ni es restringir a otros bajo nuestros caprichos, sino permitir en otros el uso de sus derechos; como tampoco es tiranizar a otros sometiéndolos a un sistema de esclavitud, sino disfrutar con otros los privilegios de la libertad. 

La verdadera autoridad no nos domina, sino que nos da dominio. No se sobrepone a nosotros haciéndonos sentir inferiores, sino que nos da poder; jamás nos oprime, sino que nos empodera para levantarnos con dignidad. Cuando estamos bajo la correcta autoridad no nos fuerza, sino que nos da fuerzas y ayuda a regir, ya que la autoridad genuina fluye hacia abajo y no hacia arriba.

La autoridad protege el poder y valida las decisiones, por eso no importa cuánto poder tengas, si quitamos la autoridad, abrimos la puerta a la destrucción, ya que la autoridad apropiada es la clave del funcionamiento apropiado. También es fuente del orden y sustancia de la simpleza. La razón del uso correcto de la autoridad es simplificar la vida y no complicarla, así que, una vez que entendamos la autoridad, la vida se vuelve muy sencilla. Nos ayuda a comprender el principio de ubicación, porque de otra manera estaremos en el lugar equivocado, seremos parte del problema y no de la solución, causaremos confusión en vez de traer claridad.


Romanos 13:1Reina-Valera 1960 (RVR1960)

13  Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Mateo 7:29Reina-Valera 1960 (RVR1960)

29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Versión Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. 

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