jueves, 31 de agosto de 2017

Atesora la palabra en tu corazón Día 2

“¿Qué versión de la Biblia debes usar?”

Comencé a memorizar versículos de la Nueva Biblia Americana Estándar (la lengua materna de la autora es el inglés), ya que esa era la Biblia que comencé a usar en la universidad. Era fácil para memorizar por su lenguaje poético. Sin embargo, me di cuenta que al compartir estos versículos con amigos fuera de la iglesia, parecía algo incómodo puesto que usa el inglés antiguo, y era difícil de entender.

Eventualmente, comencé a leer y estudiar, principalmente la Nueva Versión Internacional y encontré, que era más conversacional, parecía de uso más amigable cuando lo compartía con los no creyentes. Debo advertir contra la memorización de largas cantidades de Escritura de las paráfrasis, ya que, tienden a usar muchas palabras y no siempre están alineadas a las traducciones bíblicas. La clave es, memorizar de la versión con la que te sientas más cómodo y que uses frecuentemente, en este aplicación encuentras varias versiones de la Biblia, y puedes elegir cualquiera de ellas para tu lectura y memorización.

¿Cuál es mi plan? Empezar con una actitud positiva y una libreta espiral. Una vez que tienen un versículo para memorizar, que tenga significado para tu vida y sea práctico en la versión que usas regularmente, entonces comienza la memorización. Parte con actitud positiva y decidida para ser intencional en tu propósito. Proverbios 14:23, una de las escrituras que memoricé al inicio, establece la necesidad de ser intencional. 

Alcancé un punto donde me cansé de solo hablar sobre mi deseo de memorizar las Escrituras y quise caminar para cumplir ese deseo. Cuando cumples algunos días de atesorar intencionalmente la Palabra en tu corazón, comienza a desarrollarse como hábito en tu cotidianidad.

Encontré en mi propia vida que yo soy lo que hago habitualmente. Si hago de comer demasiado un hábito, me convierto en una glotona. Si hago de discutir por todo un hábito, me convierto en una persona controversial. A la inversa, si habitualmente agradezco a Dios por las bendiciones recibidas cada día, me convierto en una persona agradecida y si hago de  la memorización de la Escritura y caminar en ella, un hábito, entonces me convierto en un hijo de Dios, de la Palabra. Una vez que intencionalmente haces de la memorización de la Escrituras un hábito en tu vida, entonces te convertirás en un árbol que da fruto a su tiempo. 

Proverbios 14:23 Reina-Valera 1995 (RVR1995)

23 Toda labor da su fruto;
mas las vanas palabras empobrecen.

Salmos 1:3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará. 

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