domingo, 9 de julio de 2017

Amor por los perdidos Día 1

Día 1. Ama hasta incomodarte


Juan 3:16 es sin duda el versículo que más ha sido utilizado por los evangelistas en su proclamación, muy utilizado por Dios para la salvación de miles. Estas verdades que convierten al inconverso, deben igualmente de avivar al creyente a evangelizar.

El versículo concibe lo imposible. Reúne en un párrafo las ideas más repelentes imaginables: Dios, y el mundo. No hay nada que Dios deteste más que el pecado, y el mundo es: "un mundo de pecado". Es, al abominable mundo, que Dios propuso amar, y no con un amor a regañadientes. A lo más despreciable, dio lo más preciado, lo invalorable, lo inimaginable: a su Hijo. Al unigénito, es decir, a su Hijo singular. No solo por ser uno, sino por ser inigualable en gloria. Lo más querido de Dios.

Una mirada a tal amor debe inflamar tu amor y motivarte a darte a ti mismo hasta la incomodidad, para que otros escuchen de este prodigioso amor.
 

Juan 3:16-21Reina-Valera Antigua (RVA)

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.
18 El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
19 Y esta es la condenación: porque la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas.
20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene á la luz, porque sus obras no sean redargüidas.
21 Mas el que obra verdad, viene á la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios.
 

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